# Fallece en Valencia el cineasta cubano Manuel Marzel

**Fecha:** 26/07/2025

Manuel Marzel, cineasta cubano radicado en Espa&ntilde;a desde 1997 y autor de una breve pero irrepetible filmograf&iacute;a en los a&ntilde;os 90 en Cuba, falleci&oacute; este martes en Valencia a los 57 a&ntilde;os, v&iacute;ctima de un infarto, seg&uacute;n inform&oacute; a&nbsp;Diario de Cuba&nbsp;el tambi&eacute;n realizador Jos&eacute; Luis Aparicio. &ldquo;Estamos todos en shock y devastados&rdquo;, dijo.


La noticia fue confirmada en redes sociales por amigos y colegas del cineasta. Desde Facebook, el realizador Kiki &Aacute;lvarez&nbsp;expres&oacute;: &ldquo;Era el &aacute;ngel de la jiribilla del cine cubano&rdquo;, y agreg&oacute; con pesar: &ldquo;Otro que muere lejos de Cuba porque Cuba se qued&oacute; chiquita para sus alas&rdquo;. Por su parte, el editor Ricardo Acosta escribi&oacute;: &ldquo;Nunca te pareciste a otros, siempre has sido fiel a tu belleza, imperecedera, contagiosa&rdquo;.


Marzel naci&oacute; en Santiago de Cuba el 2 de septiembre de 1967 y, tras trasladarse a La Habana, se form&oacute; como dise&ntilde;ador gr&aacute;fico en el Instituto Superior de Dise&ntilde;o Industrial (ISDI). Durante su etapa de estudiante, se incorpor&oacute; al Cineclub Sigma, donde dirigi&oacute; sus tres primeros cortometrajes, que obtuvieron reconocimiento y varios premios, de acuerdo con una biograf&iacute;a publicada en el blog&nbsp;lastcrhistmas.


En 1991 ingres&oacute; a la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Ba&ntilde;os, donde continu&oacute; su formaci&oacute;n como realizador. All&iacute; dirigi&oacute; otros tres cortos y se gradu&oacute; en la especialidad de Direcci&oacute;n. En una entrevista publicada en&nbsp;Rialta Magazine, Marzel rememor&oacute; su debut cinematogr&aacute;fico: &ldquo;Yo empec&eacute; a hacer cine justamente en 1990, y sorprendentemente mi primer corto (A Norman Mc Laren) fue un &eacute;xito tan grande que incluso me premiaron con un Coral. Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y era bastante ingenuo&rdquo;.


A partir de 1994 integr&oacute; el&nbsp;Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogr&aacute;ficos (ICAIC), donde dirigi&oacute; un nuevo cortometraje, as&iacute; como los&nbsp;spots&nbsp;promocionales de dos ediciones del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Su incorporaci&oacute;n al ICAIC, record&oacute; el propio Marzel, se debi&oacute; al productor y promotor cultural Pepe Horta.


Ese mismo a&ntilde;o, el Festival de La Habana proyect&oacute;&nbsp;Marzel&hellip; A Spinetta, su primer y &uacute;nico largometraje producido enteramente por el ICAIC. Esta obra, seg&uacute;n rese&ntilde;a&nbsp;Rialta Magazine, se convirti&oacute; en su carta de presentaci&oacute;n definitiva, consolidando su lugar dentro del grupo de autores emergentes de los a&ntilde;os noventa.


Adem&aacute;s del citado documental&nbsp;La ballena es buena&nbsp;(1991), su filmograf&iacute;a en Cuba incluy&oacute; el cortometraje&nbsp;Chao Sarah&nbsp;(1993), de acuerdo con la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC). Marzel tambi&eacute;n dise&ntilde;&oacute; varios carteles de cine, algunos en colaboraci&oacute;n con el dise&ntilde;ador Eduardo Mar&iacute;n. En esa misma etapa intent&oacute; llevar a cabo un nuevo largometraje, pero su guion fue censurado.


En 1997 emigr&oacute; a Espa&ntilde;a y se radic&oacute; en Valencia. All&iacute; imparti&oacute; talleres de Guion Cinematogr&aacute;fico en academias, cineclubs y espacios culturales. Adem&aacute;s, escribi&oacute; varios guiones de largometraje y una novela corta, publicada en esa ciudad. En 2021, Marzel anunci&oacute; a trav&eacute;s de sus redes sociales que hab&iacute;a adquirido la nacionalidad espa&ntilde;ola.


La cr&iacute;tica especializada destac&oacute; su obra como una de las m&aacute;s singulares del audiovisual cubano. &ldquo;Manuel Marzel es nuestro gran cineasta dada&iacute;sta. Es el m&aacute;s grande. No importa que probablemente sea el &uacute;nico&rdquo;, escribieron Jos&eacute; Luis Aparicio y Katherine Bisquet. &ldquo;Su negaci&oacute;n de lo racional, su gusto por el absurdo y su anarquismo decadente e ir&oacute;nico (que llega a autodeclararse como fr&iacute;volo) modelan un cine cuyo &uacute;nico principio es no tener principios. Por eso cada pel&iacute;cula suya es tan distinta de las otras, aunque se establezcan conexiones sensoriales, ic&oacute;nicas o a nivel de tono&rdquo;.


A pesar de su bajo perfil p&uacute;blico y de una producci&oacute;n limitada, Marzel se mantuvo como una figura de culto dentro de los c&iacute;rculos cin&eacute;filos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, su nombre fue reivindicado por nuevas generaciones de realizadores cubanos, que lo consideran una figura adelantada a su tiempo.&nbsp;


Hasta el momento no se ha informado sobre actos de homenaje o velorio, pero numerosos mensajes de afecto y despedida se han multiplicado en redes sociales. Marzel deja un legado fragmentario pero esencial para entender la renovaci&oacute;n del cine cubano en los a&ntilde;os noventa, as&iacute; como una lecci&oacute;n de autenticidad y resistencia creativa que trasciende fronteras y geograf&iacute;as.

